Gomitas para el cabello, colágeno en polvo para las rodillas, cápsulas de omega-3, un multivitamínico “por si acaso” y tres frascos más que prometen energía eterna.
Si revisamos los pastilleros actuales de los adultos mayores, muchos parecen farmacias en miniatura. Es el fenómeno de la «Vitamanía»: la creencia de que entre más suplementos tomemos, más protegidos estaremos contra el paso del tiempo.
México se ha consolidado como uno de los países con mayor consumo de suplementos alimenticios a nivel global, impulsado de manera muy notable a partir de la pandemia de COVID-19. Datos sectoriales de la Asociación Nacional de la Industria de Suplementos Alimenticios (ANAISA) e informes globales de Statista sitúan al consumidor mexicano en el tercer lugar mundial en la adopción de vitaminas y complementos (solo por detrás de Polonia y Corea del Sur), con más de 15 millones de personas que los consumen de forma regular en el país.
Pero, ¿realmente funcionan o solo estamos gastando de más?
La realidad de la ciencia médica es contundente: ninguna pastilla puede replicar la complejidad de la comida real. Los nutrientes de un plato de comida no viajan solos; vienen acompañados de fibra, agua y otras sustancias que ayudan a que el cuerpo los absorba de verdad (lo que los científicos llaman biodisponibilidad).
Cuando nos tomamos un multivitamínico sin necesitarlo, la mayoría de las veces el cuerpo simplemente desecha el exceso.
Además, saturar el organismo con suplementos no es inocuo. El hígado y los riñones tienen que trabajar el doble para procesarlos y, lo más preocupante, algunas vitaminas pueden interferir con medicamentos para la presión, el corazón o la diabetes.
Eso no significa que todos los suplementos sean malos. Con los años, la digestión cambia y absorbe menos ciertos nutrientes. Si haces ejercicio diario o caminatas al aire libre, hay tres elementos a los que vale la pena prestarles atención junto a tu médico:
- Vitamina D: Crucial para fijar el calcio en los huesos y mantener la fuerza muscular. A veces, la pura exposición al sol ya no basta para activarla.
- Vitamina B12: Esencial para la energía y el sistema nervioso. El estómago produce menos jugos gástricos con la edad, lo que dificulta extraerla de la carne o el huevo.
- Magnesio: Un gran aliado para evitar los calambres nocturnos y ayudar a relajar los músculos después de un día activo.
Antes de dejarte llevar por la tendencia de redes sociales o el suplemento de moda, visita a tu médico de cabecera quien podrá recomendarte un análisis de sangre y ver qué necesitas y qué no.
El mejor suplemento es el que responde a una carencia real de tu cuerpo, recetado por un profesional. ¡Tu salud y tu bolsillo lo agradecerán!



