DEPORTE Y NUTRICIÓN

Salva tu memoria en la vejez con tu alimentación

La alimentación cambia con la edad, y entenderlo puede hacer toda la diferencia. El cuerpo ya no necesita exactamente lo mismo, pero sigue necesitando calidad. Comer bien en esta etapa no es cuestión de dieta estricta, sino de equilibrio.

06 June 2026 · DEPORTE Y NUTRICIÓN

Salva tu memoria en la vejez con tu alimentación

La alimentación cambia con la edad, y entenderlo puede hacer toda la diferencia. El cuerpo ya no necesita exactamente lo mismo, pero sigue necesitando calidad. Comer bien en esta etapa no es cuestión de dieta estricta, sino de equilibrio.

Con el paso del tiempo, el metabolismo se vuelve más lento, la masa muscular disminuye y el apetito puede cambiar. Por eso, las necesidades nutricionales se ajustan: menos calorías, pero más nutrientes.  

Aquí entra un principio básico: no se trata de comer más, sino de comer mejor. Una dieta balanceada debe incluir frutas, verduras, proteínas de calidad (como pescado, huevo o legumbres) y grasas saludables.

De acuerdo con los datos históricos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), el huevo y los lácteos (leche y queso panela) constituyen las fuentes de proteína animal más frecuentes en la dieta del adulto mayor, superando al pollo y a las carnes rojas, cuyo consumo suele ser más esporádico. No obstante, las autoridades de salud alertan sobre un preocupante contraste: mientras que menos de la mitad de esta población consume la cantidad diaria recomendada de frutas y verduras frescas, lo que provoca deficiencias crónicas de micronutrientes; un alto porcentaje (cercano al 85%) mantiene un consumo regular y elevado de bebidas azucaradas (como café con azúcar, aguas de sabor y refrescos) y cereales dulces, factores que complican el control de padecimientos preexistentes como la diabetes y la hipertensión.

También hay nutrientes que cobran especial importancia. El calcio y la vitamina D ayudan a mantener huesos fuertes, mientras que la vitamina B12 y el hierro son clave para la energía y el sistema nervioso.

Otro punto relevante es la hidratación. Muchas personas mayores no sienten sed con la misma intensidad, lo que puede llevar a una ingesta insuficiente de líquidos. Mantenerse hidratado es esencial para el funcionamiento general del cuerpo.

La alimentación también tiene un efecto preventivo. Dietas equilibradas ayudan a reducir el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Al final, comer bien es una forma diaria de autocuidado. No se trata de restricciones, sino de decisiones conscientes que, con el tiempo, suman bienestar.

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