SALUD Y BIENESTAR

¿Las escaleras son enemigas de los adultos mayores?

Con el paso de los años, el temor a sufrir una caída lleva a considerar las escaleras como un peligro inminente que debe evitarse a toda costa. Sin embargo, ¿son realmente enemigas de la vejez o se pueden convertir en un aliado para la fuerza física si se toman las precauciones adecuadas?

12 August 2026 · SALUD Y BIENESTAR

¿Las escaleras son enemigas de los adultos mayores?

Subir o bajar escaleras suele convertirse en uno de los momentos de mayor incertidumbre para las personas adultas mayores y sus familias.  

Con el paso de los años, el temor a sufrir una caída lleva a considerar las escaleras como un peligro inminente que debe evitarse a toda costa. Sin embargo, ¿son realmente enemigas de la vejez o se pueden convertir en un aliado para la fuerza física si se toman las precauciones adecuadas?

 La respuesta depende de la condición física individual, el estado de las articulaciones y las condiciones de seguridad de la vivienda.

Subir y bajar escalones no es solo una acción mecánica; requiere la coordinación precisa de múltiples sistemas del cuerpo.

  • Exigencia de fuerza muscular: Al subir, las rodillas y la cadera deben levantar todo el peso del cuerpo contra la gravedad. Esto demanda fuerza en los cuadríceps y glúteos, músculos que tienden a perder masa (sarcopenia) con la edad.
  • Impacto en las articulaciones: Al bajar, las rodillas absorben un impacto equivalente a tres o cuatro veces el peso corporal. Si existe desgaste articular (artrosis), este movimiento suele generar dolor o inestabilidad.
  • Control del equilibrio y visión: La pérdida de sensibilidad en la planta de los pies, problemas en la vista (como cataratas o dificultad para juzgar la profundidad) y la reducción en la velocidad de reacción incrementan el riesgo de tropezón.

Evitar por completo los escalones cuando aún se tiene movilidad puede acelerar la pérdida de fuerza en las piernas. Cuando se suben con buena técnica y sin dolor agudo, las escaleras funcionan como un excelente ejercicio de fortalecimiento muscular y salud cardiovascular.

Sin embargo, las escaleras se convierten en un riesgo alto si presentas dolor articular intenso al flexionar la rodilla o la cadera; sensación de mareo, vértigo o falta de aire excesiva; pérdida de fuerza o fallo repentino en una de las piernas (sensación de que la pierna "se dobla").

Además hay factores que influyen como lo son escaleras mal iluminadas, con peldaños irregulares, sin barandal firme o con tapetes sueltos.

Para quienes conservan la capacidad de usarlas, aplicar una técnica adecuada reduce significativamente el esfuerzo articular y el riesgo de accidentes.

  • Para subir: Apoya primero la pierna "buena" o más fuerte en el escalón superior y luego sube la pierna con molestia.
  • Para bajar: Lleva primero hacia abajo la pierna "mala" o con molestia, apoyando el peso en la pierna fuerte que se queda arriba, y posteriormente baja la otra.
  • Apoyo completo del pie: Colocar la planta del pie completa sobre el peldaño, evitando pisar solo con la punta para tener mayor base de sustentación.
  • Uso obligatorio del barandal: Mantener siempre al menos una mano sujetando con firmeza el pasamanos. Si se lleva bolsas o paquetes, estos deben cargarse con la otra mano o pedir ayuda.
  • Calzado adecuado: Evitar el uso de chancletas, pantuflas destalonadas o calcetines sin antiderrapante dentro de casa.

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